La utilización de biomasa además de ser una alternativa al uso de combustibles fósiles, supone la utilización de un recurso energético que hoy, en la mayoría de los casos, se despilfarra. Además la utilización de dicho combustible, potencia o en su caso mantiene el desarrollo de zonas rurales, permitiendo la generación de una serie de empresas y agentes locales como por ejemplo las llamadas empresas de logística de biomasa.
Aunque las inversiones iniciales son algo superiores a las inversiones en sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles, los ahorros acumulados por la diferencia en el precio de estos, hacen que la biomasa sea una opción más que rentable. De hecho en los casos de instalaciones ya operativas a nivel nacional, se ha demostrado que entorno al año y medio o dos años del inicio de las inversiones, suelen amortizarse por la diferencia de precio de los combustibles.
El precio de los combustibles de origen fósil no deja de incrementarse debido a la inestabilidad de los países que lo poseen. Sin embargo el precio de la biomasa no tiene fluctuaciones pues es abundante y de origen renovable.
Además en la actualidad exiten diferentes líneas de ayudas tanto directamente a través del
IDAE, como indirectamente mediante convenios con las diferentes comunidades autónomas y junto con las diferentes líneas de financiación, la inversión inicial puede incluso ser inferior a la de una instalación de combustibles fósiles.